2015 catarsis

Trabajar en un Hotel, una experiencia religiosa.

08:02Missbbleu

Muy pocas personas nos entienden a nosotros los hoteleros. No entienden porque trabajamos en un lugar donde no tenemos descanso los fines de semana, donde trabajamos todos los feriados sin excepción, en horarios complicados, muchas veces irrisorios y a contra mano de la gente “normal”, y dependiendo del Hotel y la temporada, con muchísimo stress cotidiano.

Pero bueno, la hotelería no fue concebida para cualquiera, uno tiene que tener un perfil, una personalidad especial para trabajar en un hotel. Pero sepan a aquellos que nunca lo hicieron, que son esos pequeños momentos de interacción con el huésped donde te cuenta el porqué de su viaje, una felicitación por el trabajo hecho, o en otros casos la propina lo que nos hace seguir amando lo que hacemos y buscar crecer dentro del rubro.

Pero no todo es color de rosa, y muchas veces debemos soportar, con nuestra mejor “Smiley Face” (Carita feliz), las impericias cotidianas de aquellos clientes que tanto deseamos no volver a cruzar. Aquellos cuyos padres jamás les enseñaron modales, aquellos que olvidaron el adaptador en casa y culpan al Hotel por no disponer de uno, aquellos que pagan una tarifa irrisoria y se quejan porque el desayuno no está incluido, aquellos que son imposibles de conformar, aquellos que le buscan el pelo al huevo para obtener algo a cambio, aquellos que nos golpean el mostrador porque no está su habitación a las 9 de la mañana, y una vez que se la entregamos, dejan sus maletas y salen a recorrer la ciudad, aquellos que nos tiran su tarjeta American Express Centurion o su Tarjeta de Membresía sin siquiera saludarnos, aquellos que pretenden hacer el Check In mientras hablan por su Blackberry o iPhone. Cuantas veces habremos dicho, “el día que me retire de la Hotelería, me encantaría cruzarme con uno de estos y poder, finalmente, saltar el mostrador” y darle el servicio de calidad que se merece, pero bueno amigos hoteleros, sean pacientes, ya llegará el día.

Hay que lidiar con huéspedes que se quejan porque la mucama le fue a hacer la habitación a las 2 de la tarde, y cuando uno le pregunta si puso el cartel de “No Molestar” en la puerta, te contestan que en esta ciudad de 13 a 17 es horario de siesta, por lo tanto, “cae de maduro” que no se deben hacer habitaciones durante ese horario. Personas que después de haber llevado más de 15 bultos entre maletas, bolso, bolsita, cartera, la cucha del perro y el carrito de bebe, te dan 10 pesos de propina y te preguntan si no tenes cambio más chico.

Muchas veces debemos disimular nuestro mal humor cuando el huésped nos pide o reclama algo totalmente fuera de término. Un claro ejemplo de esto es cuando, después de imprimir un Folio con los 353 cargos detallados, los cuales son verificados y puestos en duda uno por uno, mientras observas como la cola de recepción se hace cada vez más y más larga, y cuando finalmente podes cobrarle y entregarle la factura final, el huésped te dice “Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhh no, necesito factura A”, para estos casos es necesario tener una 9 mm debajo del mostrador, sacarla de su habitáculo y depositarla en el mostrador acompañado de un “Ahora te jodes, me la hubieras pedido antes”.


La próxima es la máxima: Si no la escuchaste, no trabajaste nunca en un hotel

La archifamosa frase “Porque yo viaje por TODO EL MUNDO y ….”. Creo que si hay frases que me sacan de quicio, esta está en el Top 3. “Yo viaje por todo el mundo y jamás me pidieron una tarjeta de crédito como garantía”, “Yo viaje por todo el mundo y siempre que llegue al hotel, aun siendo las 8 de la mañana, la habitación ya estaba lista”, “Yo viaje por todo el mundo, me hospede en muchos hoteles, y jamás me paso algo así”. Estimado huésped, a mi realmente y desde el fondo de mi corazón, me importa un bledo que haya visitado las Isla de Pascuas y se haya subido a todos sus Tótems, que tenga una foto autografiada por David Hasselhoff en Hawái, que haya esquiado, al son del Gangnam Style, junto a PSY dentro de un shopping en Corea del Sur, que se haya tirado en parapente junto a Tom Cruise del 155vo piso del Burj Khalifa en Dubái, que tenga más millas de vuelo que George Clooney en “Up in the Air” o que haya hecho Safari con Timón y Pumba en Sudáfrica. Realmente no me importa porque ACÁ, en ESTE hotel donde USTED tiene hecha reserva, me tiene que dejar una tarjeta de crédito como garantía.

Estos son solo unos pocos ejemplos y situaciones que vivimos cotidianamente. Este trabajo muchas veces se tendría que catalogar como “insalubre” para la mente.

Pero bueno, a la Hotelería hay que amarla, y todos aquellos que siguen trabajando, como yo, dentro de un hotel saben apreciar el lado positivo de esta carrera y lo aprovechan día a día.


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2 comentarios

  1. Tengo que decir que "aquellos que le buscan el pelo al huevo para obtener algo a cambio" me ha matado.
    Creo que es un trabajo, a priori, demasiado desquiciante e infravalorado... Los que acaban amargados en estos puestos suelen ser aquellos que acabaron ahí de rebote.
    Las cosas para hacerlas bien tienen que gustar y entonces un "gracias", una sonrisa sincera, una real felicitación o un "volveré" se tornan la mejor de las cosas que podemos recibir.

    Buena entrada. Un placer descubrirte! Un besito de una joven estudiante de turismo :)

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  2. Lamentablemente la gente parece ser bastante... digamos, despistada, por no decir idiota. Nunca trabajé en un hotel, pero si trabajo en un supermercado, así que podés imaginarte que vivo situaciones de todo tipo a diario, y reclamos acerca de cosas sobre las que yo no tengo el más mínimo poder de decisión. Sin embargo las personas viven quejándose, y si tienen un problema en la casa, con el marido, con la hija, con el caño de la cocina, no tengas la menor duda de que van a ir a quejarse con vos, porque vos sos el culpable de que ya no quede aceite, y también de que el marido de la señora equis se haya olvidado de arreglar el calefón, y ya que estamos, de la inflación, de la inseguridad, y de todos los males que pueda una misma persona ser culpable. Todos los empleos tienen en una u otra forma, la capacidad de convertir tu cerebro en una pasa de uva, en un solo día, pero lo cierto es que por más difícil de llevar que sea, es necesario agradecer el hecho de tener un trabajo. Quizás no sea el que más te gustaría, y quizás ya tengas planeado que es por un tiempo y después a otra cosa, pero mientras dure, y con todo lo que traiga consigo, hay que valorarlo y sentirse afortunado.

    Genial tu texto!

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